Hola, me llamo Rosa y soy alcohólica.
Nooooooooo, ¡no os lo toméis al pie de la letra! Lo que pasa es que hoy me siento igual que si acabara de hacer una confesión en público de ese calibre. Hay cosas de las que a una no le gusta hablar, no le apetece confesar y hoy, por fin, lo he hecho.
¿Lo más difícil ya está hecho, no?
¿Síntoma de que las cosas se van asumiendo? Pues seguramente.
Nooooooooo, ¡no os lo toméis al pie de la letra! Lo que pasa es que hoy me siento igual que si acabara de hacer una confesión en público de ese calibre. Hay cosas de las que a una no le gusta hablar, no le apetece confesar y hoy, por fin, lo he hecho.
¿Lo más difícil ya está hecho, no?
¿Síntoma de que las cosas se van asumiendo? Pues seguramente.



1 comentario:
Me encanta esta entrada. Además, describes el sentimiento de maravilla, esa contradicción entre temor y valentía, timidez y desparpajo con orgullo...
¡¡¡Dí que sí!!!
Hay que pisar fuerte en esta vida, de nada sirve ir de puntillas!!!
MUACK!
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