El viernes estaba contenta de que me hubieran dado el alta, sí.....pero nada comparado con la felicidad que me invadía hoy: por fin en casa, en MI casa!
Mi cama, mi ducha, mis cosas,.... pero, sobre todo, MI independencia.
Y un día como hoy es el mejor para hacer un ejercicio que aconsejaban hace pocos días en la TV (estos días de hospital han dado para muuuuuuuuuuuuuucha TV): en esta sociedad en la que tanto tenemos y tan poco valoramos, qué mejor que diariamente hacer un ejercicio mental que nos haga reconocer unas pocas cosas que nos hayan hecho felices.
A mi hoy me vienen a la mente unas cuantas con una facilidad pasmosa:
- Tengo un cómodo, cálido y mullido colchón en el que dormir....y no uno plastificado que me haga despertar empapada de sudor y fría en mitad de la noche!
- Puedo darme una ducha, sentir el agua caliente caer desde mi cabeza hasta mis pies....y no hacer malabares para asearme malamente!
- Nadie entra a las 6:30am en mi habitación y me despierta por una tontuna como dejar un analgésico que no tendré que tomarme hasta las 9:30...que es cuando me traerán el desayuno!
- No tengo un tubito saliendo de un agujero de un costado de mi cuerpo cual perrito faldero!
- He comido el rico cocido de la mami...y no una "paella" tiesa, unas lentejas aguadas, o un pescado tieso y aceitoso!
- Puedo entrar y salir de casita a mi antojo...para, por ejemplo, dar un paseito con mi Tobito y disfrutar de ese airecito que hace presagiar la llegada del otoño!
- He podido leer, sentarme, tumbarme, levantarme, dormirme.....cuando me ha apetecido sin que nadie me diga lo que debo hacer! Te quiero mami....
¿Todas peregrinas, eh? Pues sí, pero hay que aprender a valorarlas....