Hay cosas que no cambian. O, al menos, eso me dá la sensación a mi....

Os cuento dos anécdotas que me han ocurrido con pocos días de diferencia.
Hace un par de días estaba con mi hermano cuando le fueron a llevar a su casa una lavadora. Me resultó curioso que continuamente el señor que entregó la lavadora se dirigiese a mi con frases como: "Dónde le dejo la lavadora?", "le parece bien aquí?". Yo no hice ni dije nada para hacerle salir de su error cuando, de repente, pareció tener una intuición y se dirigió a mi hermano.....¡para pedirle que firmara la entrega!
Los electrodomésticos para las mujeres.
Las gestiones para los hombres.
Tengo un amigo que trabaja en una multinacional, casado y con dos hijos. Prácticamente todos los días llega a su casa del trabajo cerca de las 9 de la noche. Hoy, en cambio, me lo encuentro, poco más tarde de las 6 de la tarde llegando a su casa....Y es que ese jefe que día a día considera que no es importante que mi amigo llegue a su casa a una hora prudencial para disfrutar un poco de sus hijos y su mujer, hoy, de repente, le ha echado de la oficina....No, no es que quiera que, por un día, pase la tarde con su familia; es que considera muy importante que mi amigo no se pierda el España-Rusia.
Qué penita madre.